viernes, 29 de abril de 2011

Me convertí

Y sin embargo...

Yo una vez tuve un jefe con el que ocasionalmente nos volvíamos juntos del trabajo en un taxi que pagaba la empresa.

Realmente lo admiraba mucho, era un tipo muy centrado, muy serio. Era respetado. Siempre admiro a la gente que se hacer respetar con sentido en vez de los que gritan para que los escuchen.

Él hablaba bajito y no le gustaban los errores, tampoco le gustaba que lo tocaran.

Una vez, en uno de esos viajes yo miraba por la ventana, ibamos callados. En ese momento estaba planteando un golpe estratégico en mi carrera, que involcraba hacer cosas que me daban un poco de miedo.

"¿Corrés riesgos?" le pregunté.
Se quedó callado, como sorprendido por mi pregunta. "Si, cuando puedo si".

"Estoy por correr un riesgo" le dije. "Si sale mal me va a afectar mucho".

El viaje siguió y yo le comenté lo que planeaba. Él, conociendo con quién yo tenía que hablar me advirtió que era alguien que no siempre escuchaba y que se adjudicaba la razón aunque no la tuviera.

Hay gente que se adjudica la razón sobre todo cuando no la tiene.
Esa gente me saca, me pone de mal humor. Me complica la vida. Me nubla el juicio.

Me importaba saber como actuaba él en esos casos. "Le doy la razón, pero por lo bajo me digo y sin embargo. todavía gira"

Más adelante,  en una discusión, no hubo Galileo que valga y renunció y a mi que había corrido el riesgo se me abrió la posibilidad de ocupar esa vacante. Me pregunto si en ese momento él habrá recordado nuestra conversación en el taxi.

Obviamente era irremplazable, hice lo mejor que pude.

Nosotros los que siempre tenemos razón chocamos con los que creen que tienen razón y gritan. Este hombre me enseñó a lidar con esas situaciones.
Gracias.

jueves, 14 de abril de 2011

Cosas que detesto que la gente haga en público.


1. Besarse. Los besos no son para nada un espectáculo agradable. Si bien son hermosos de protagonizar, los que observamos no la pasamos bien. Y si, todos somos un poquito voyeurs, pero tampoco da que le andes lamiendo la cara a tu compañero en pleno Corrientes y 9 de Julio.
No quiero ver tu lengua y menos quiero escuchar el ruido que hace cuando se junta con la de otro. Ya de escribirlo me dan arcadas.
¿A qué viene esto? ¿A que soy una resentida? Puede ser, pero todo lo detonó un nuevo romance en igual medida mediático y desagradable. Parece que Silvia Süller está noviando con Ricardo García, el ex de Adriana Aguirre.
Prometo subir el video para que lo veamos y hagamos una orgía de vómitos y nademos en él.
2. Amamantar. Me enteré que en EUA venden como unas mantas que pones a tu bebé abajo y escondés el acto del amamantamiento. Pero se ve que acá no llegaron. Seguramente cuando lleguen se van a llamar “AmamaMantas” que me parece genial. Pero hasta entonces, algunas madres deciden compartir ese momento tan íntimo entre ellas y sus hijos con cualquier transeúnte que pasaba. Peor si lo hacen en transportes públicos.
De todas maneras, ha llegado a mis oídos que ciertos hombres disfrutan ese show. Enfermos, edipo.
3. Sacarse los mocos. Complicado. Suficientemente feo es que lo hagas y encima tenés que hacerlo adelante de todos? Los moquitos sucios se sacan en casa.
4. Cortarse las uñas. Sí, pasa. Y pasa mucho más de lo que cualquiera pensaría. TRES VECES me pasó de escuchar un “clok, clok, clok” para darme vuelta y encontrar a un degenerado podándose las uñas. Un horror. No lo hagas adelante de nada. Aparte, ni siquiera quiero pensar en que fue de esos cadáveres de uñitas viejas.
5. Esa gente que habla por celular a los gritos, ¿a dónde hablás? ¿Japón?
Hay más cosas. Pero ahora estoy en el subte y no puedo pensar. También están los que escuchan cumbia sin auriculares, pero a esos los detestamos todos, incluso ellos mismos.
Epílogo: justo antes de publicar esta entrada me crucé a alguien que iba afeitándose con una phillips shave mientras caminaba por la calle.

domingo, 10 de abril de 2011

Mi vida virtual

Cuando tenía 7 años descubrí internet y me pareció fantástico.

Arranqué con el MIrc y con el IRCap. Mi nickname en ese momento ya era aldeana, y siempre que me preguntaban la edad, me hacía la pisha y contestaba 8 años. Ya mentir en ese momento me llenaba de adrenalina. No tenía 8, tenía 7. Por lo tanto tenía que actuar como una chica más grande, y escribir todo bien, porque sino, alguno de esos pederastas virtuales, gordos con anteojos y granos que estaban del otro lado del internet se iban a dar cuenta que estaba mintiendo y ahí cualquier cosa que dijera perdía credibilidad.

Sí, todo ese era mi razonamiento en ese momento de excitación en el que me conectaba con gente desconocida a través de la computadora.
Mis compañeritos no tenían internet, gracias que tenían computadora, osea que esa era una experiencia que solo podía compartir conmigo y con los extraños de la web.

Supongo que teniendo en cuenta este precedente, no es tan raro que te diga que me podés contactar en twitter, facebook, wordpress, icq, msn, gtalk, bbm, formspring, fotolog, topickr, blaving, linkedin, youtube, grooveshark, y bueno, ahora obviamente blogger.

Vos poné aldeana y seguro algo te aparece.

El amor de mi vida

Al amor de mi vida lo conocí de muy chiquitita. Viste esas relaciones que arrancan como amigos, compinches y que después terminan en un matrimonio largo y duradero, con hijos, nietos y toda la pelota.

Bueno, todo eso proyecté el día que lo conocí... él tiene todo lo que siempre me gustó en un hombre, es gracioso, irónico, sabe de muchas cosas diferentes, y cuando digo muchas, son muchas. 
Es buen mozo y fachero, ¡él cree! y yo me fascino. Es perseverante y le gusta indagar y descubrir cosas nuevas. Él es más grande que yo, pero no le importa esa diferencia de edad.

Sufre de insomnio como yo, ¡Ay, tenemos tanto en común!

Punto aparte: sabe manejar un arma, osea que podría protegerme. ¿Qué más quiero en un hombre?

Que sea real.

Es él. Te amo Fox Mulder.









De esto no se suele hablar...

Gracias a un post anterior decido explayarme un poco más en este tema tan vasto y de interés cultural que es la depilación.

En primer lugar, es muy difícil encontrar un lugar donde te depilen BIEN. Hay mucha chanta, mucha berreta y mucha poco dedicada.
La depiladora es un género aparte. Vienen mujeres, hombres, transexuales y depiladoras. Aunque también hay transexuales depiladoras.
Nunca me depiló una travesti, pero no se por qué tengo la leve sospecha de que lo haría muy bien.

La depiladora tiene que ser sensible, escucharte, darte charla es fundamental. Aunque después una según su estado de ánimo decide si continuarla o cesgarla con un "mmhm"

Hay algo que se llama "bombacha de depilación" esa bombacha tiene que cumplir algunos requisitos para ascender (o descender) a esa categoría. La bombacha de depilación no es fea, tiene que ser linda y estar en buen estado porque alguien la va a ver. Tenemos certeza de eso, la señora depiladora va a ver nuestra bombacha de depilación, pero tiene que ser lo suficientemente fea, o al menos no tener ningun compromiso emocional con nosotras para no sufir si le cae un gotón de cera ámbar y la vuelve inutilizable. Son los gajes del oficio y una tiene que estar preparada para eso.

Por otro lado - y esto para mi es un punto fundamental- la depiladora es un lugar para MENTIR. está aprobado y permitido por la sociedad. Una va a depilarse y miente. Generalmente mentimos para arriba. Ellas lo provocan, también, porque siempre necesitan saber el motivo de nuestra depilación y quizás el de su profundidad. "¿te vas de vacaciones?" "¿vas a salir con tu chico?". No, por lo general la verdad es que sé que a la semana siguiente voy a estar menstruando y quiero estar bien preparada, pero siempre le contesto que si. "Sí, las dos cosas, cumplo 10 años de aniversario con mi novio, que es igual a Johnny Depp y nos vamos a la Polinesia a festejar, paga todo él". Te juro que una vez dije eso en un lugar que quedaba lejos de casa y al que sabía que no iba a volver más.

También dije -para justificar la selva con la que había ido- que estuve un mes en europa y me daba miedo probar como era la depilación ahí. Esta fue una de mis mentiras más elaboradas.
Fuí directora creativa de una agencia de publicidad inexistente, fui gerente de programación de un canal de cable, que mi depiladora (cuantas son las probabilidades) veía,  fuí diseñadora de ropa, y me quejé de todo lo habido y por haber.

Es que depilarse, es un momento muy íntimo. Cada depiladora tiene su estilo y su personalidad. Las más destacables son "Tiki" que siempre decía "sacamos un tiki por acá (traaaaá), otro tiki por aca (traaaá), a ver... si, otro tiki, tiki, tiki (TRRAAAAÁ) y listo". Otra, es la que me felicitaba por todo, con cada tirón me decía "muy bien, muy bien" como celebrando que no estuviera llorando, o que no hubiera gritado, pero ¿sabés qué? hacía ambas, por dentro.

La última a la que fuí era un caso muy particular: ambiente muy familiar, con artículos delante de los nombres. A penas empezó a trabajar la percibí como una artista, me contempló, me preguntó que iba a hacerme y después de meditarlo un poco se puso en acción. Cada tirón era como una pincelada, como una pincelada dolorosísima. Una obra de arte que concluyó con un "Lesto, quedó increíble, está para sacarle una foto". Espero recordar en qué le mentí, por que probablemente vuelva, realmente estaba para sacarle una foto.

Las depiladoras son un mundo aparte, nunca discutas, ni te pelees, y si vas a una regularmente, un día llevale un regalo.

Males Necesarios

1- Los Hombres.
Yo personalmente no puedo parar de quejarme de ellos, de que lastiman, de que no llaman, de que no se bañan, de que hacen y dicen pelotudeces, que de viven para el fúbol, pero la verdad es que no puedo vivir sin ellos. Es un lugar re común, pero es así. Son imprescindibles, indispensables, necesarios, males necesarios.

2- La Depilación.
Qué situación de mierda tener pelos y tener que ir a depilarse. Duele, tira, arde, pica. Todo. Pero lo hacemos igual por tres motivos. Uno, para complacer al punto número uno; dos, por comodidad y tres, por higiene, menstruar peluda es un bajón.

3- Cristian U.
Es pedante, soberbio, insoportable, ególatra, gritón. Pero si no estuviera, Gran Hermano sería un bajón.
Yo creo que su efectividad radica en que nos gusta ver como hace los nabos que viven con él la pasen mal. Creo que Cristian U es el paradigma del Mal Necesario.

4- Esos bichos que se comen otros bichos.
Existen en la naturaleza y existen en la vida real.

sábado, 9 de abril de 2011

El gatito

Empecé un trabajo nuevo. Es en una empresa, en una oficina, en un cubículo. Si bien es en televisión, más específicamente en un canal dedicado a niñitas doceañeras, igual tengo un cubículo gris donde paso la mayor cantidad de horas de mi día.

La situación es la siguiente: mi mamá me regaló un objeto de decoración de dudoso gusto, pero un objeto colorido en fin, ad hoc funciona bien.

Se los presento, él es "El gatito"


Sin embargo, parece que a la gente que se dedica a la limpieza del lugar no les gusta "El Gatito", porque cada mañana cuando llego encuentro a "El Gatito" ultrajado.

El primer día lo encontré asi:


Y ayer se pasaron de la raya, esta fue la imagen que encontré cuando llegué:



Hipótesis:
- El que limpia me odia.
- El que limpia odia a "El Gatito"
- "El Gatito" me odia.
- "El Gatito" odia al mundo y se quiso matar.

Cambios.

Siempre estoy todo el tiempo queriendo cambiar cosas.

Pelo, uñas, ropa, trabajos, estudios, amigos, parejas, penes, música, fiesta, sabores de chicle.

Pero por más que todo cambie, siempre hay una constante matemática que así permanece, constante.

Es como decía Faradayen LOST: "Tenés que tener una constante"

El tema es que mi constante no me gusta.

(La quiero cambiar)